Archivos mensuales: Noviembre 2008

XII Premios Ateneo Universidad de Málaga

El pasado 22 de octubre se entregaron los premios en las distintas modalidades: poesía, periodismo, grabado, fotografía y ciencia y tecnología. En la modalidad de fotografía (XII Premio de Fotografía “Arenas”) en la que participé resultó galardonada con el primer premio la obra “Especie Limitada I” (aunque en la exposición me pareció leer que se llamaba Especie Amenazada, seguramente me equivoque) de Clara González Ortega. Premiados con segundos premios fueron Juan Jesús Palacios, por “Tailandesa”; Antonio Gallego, por “Mendicidad” y Curro Granados, con “La agonía del hombre planta”.

El lunes 11 de noviembre se inauguró la exposición con una selección de fotografías y grabados que participaron en los premios correspondientes. En la foto superior se puede ver un momento de la exposición y tres de mis fotos seleccionadas para participar en la misma; a la izquierda se puede ver igualmente la foto ganadora.

Se puede asistir a la exposición en el centro Ateneo cercano a la Plaza de la Constitución en Málaga. Realmente resulta muy entrenida de ver por lo variado de temas, procesamientos y técnicas así como el buen nivel que se puede observar tanto en fotografía como en grabado de las obras participantes.

¿Guardar el mar o guardar las pelotas?
Quizá me encuentro en un período un poco especial en mi vida, y quizá es lo que tienen esos momentos, cuando más agitada te encuentras van y te sueltan una noticia que viene a “trastocar” todo lo que con pinzas aún logras sostener en tu cabeza…

[...] De acuerdo con las bases de la convocatoria del “III Premio de Pintura de la Universidad de Málaga” le comunico que su obra “¿Guardar el mar o guardar las pelotas?” ha sido seleccionada por el jurado para formar parte de la exposición correspondiente a dicho premio. [...]

La obra en cuestión parte de una noticia que tuve oportunidad de leer allá por agosto del 2008. En esta se anunciaba como los Verdes iban a iniciar una campaña de concienciación con motivo que en la zona de Guadalmar (Málaga) se planeaba contruir un puerto deportivo, un campo de golf (sí otro más) y por supuesto otra urbanización.

Ante esto no pude evitar asociar el problema de la construcción indiscriminada… Vivimos agobiados, apretujados, apiñados… Vivimos y morimos en colmenas, destruyendo todo árbol que tenemos cerca. Es la naturaleza destructiva del hombre; en definitiva la pulsión de muerte que nos habita.

Planteo entonces esta obra, a través de un cielo de palabras que quiere invitarnos a la reflexión. Porque la no-reflexión sólo puede llevarnos a la destrucción de lo que nos rodea y de nosotros mismos.

Apelo pues a la palabra. Llamo a la palabra a través de esta obra. Pinto con palabras nubes en un puro deseo de que siempre se encuentren ahí. Que el hombre las vea y piense acerque de sí mismo y en su entorno. Y que nuestra propia reflexión ayude a dibujarnos un horizonte…

Sí… quizá sea eso… la pérdida de nuestro horizonte…

¿Por que qué es el cielo sin un horizonte?… ¿agua quizá?…

La existencia de sólo cielo sólo puede causarnos desorientación. Nos ubica en el aire y no nos hace colocarnos en el mundo de una forma vertical y digna; la característica que en definitiva nos hace “aparentemente” humanos”.

La no existencia de un horizonte sólo provoca confusión, que perdamos de vista la tierra y que inventemos otras para no ver la realidad tan “real” en la que vivimos.

Con esta obra llamo pues a la tierra, al horizonte, a nubes reales, a la reflexión como antes he comentado… Reflexión y palabras deben llevarnos a encontrar nuestro propio horizonte. Cada uno el suyo propio. Real. Horizonte que implica un trocito de tierra sobre el que apoyarnos y existir al menos un poco más, dignamente…

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