
Dentro del extenso campo que ofrece la fotografía uno de los temas que más me atrae es el de la moda. Supongo que en términos generales, la fotografía de moda resulta uno de los más llamativos tanto para el fotógrafo que se inicia como para el público receptor. Al fin al cabo, nuestra vista es sometida a un bombardeo constante en cuanto salimos a la calle o posamos la vista sobre el televisor; la fotografía de moda y por extensión la fotografía publicitaria nos ofrece un mundo de seducción y llamativo que constantemente juega con identificaciones o nuestros deseos… los modelos, diseñadores y fotógrafos constantemente se los representan como en un estado permanente de fiesta, rodeados de todos los lujos,… la juventud parece que nunca les va a abandonar…
Sin embargo si dejamos a un lado todos los tópicos, en la fotografía de moda y la publicitaria resulta un campo con unos objetivos claros como también tiene los suyos propios la fotografía social, la de paisaje o la arquitectónica. En el caso que nos ocupa, el objetivo primero es el de vender una marca, producto o idea… Partiendo de esto, dado que muchas veces la venta por ejemplo de la marca está asociada a unos valores, la fotografía publicitaria o de moda permite el uso de una mayor licencia artística. De esta forma es frecuente encontrar en dicha fotografía elementos de diseño o de ilustración que comparten espacio con el elemento fotografiado; asimismo se busca, más que nunca, un elemento diferenciador por parte del fotógrafo y su equipo… más artístico, de autor, de reportaje… lo importante es que el mensaje de la marca llegue de forma clara al público receptor.
Para ello el fotógrafo junto al estilista, peluqueros, maquilladores, etc… no sólo debe preocuparse de cómo se va a representar al/los modelos, sino que igualmente resulta importante el entorno que lo rodea (o el vacío que los envuelve), y en el que también juega un papel de destacada importancia la iluminación. Nada se deja a la casualidad en la creación de un clima o atmósfera; caso contrario, una atmósfera poco asentada o creíble, conllevaría que por asociación resultara poco creíble el producto que queremos vender.
Lo importante es que sepamos llamar la atención. Es algo obvio, ya que si no sabemos crearla raramente atraeremos la atención del consumidor. La ecuación por tanto es clara y sencilla… a mayor impacto visual más posibilidades de que nuestro mensaje llegue al público objetivo.
El mensaje a este respecto puede ser de dos tipos, ya hemos mencionado anteriormente como en la fotografía publicitaria o de autor existe cierto grado de libertad, y es porque como decimos el mensaje que lanzamos puede ser de aquellos en que el producto se muestra tal cual (es decir, naturalmente con los retoques precisos; v.gr., los catálogos de moda); o aquellos mensajes en que el producto no se muestra tan claramente primando las sensaciones que queremos transmitir y asociar a la marca.
Son estos últimos sin duda alguna los que requieren de una mayor complejidad en su ejecución; porque la asociación de ideas (ya sea de tipo identificatorio, beneficios de tipo social, prestigio o sexual), debe resultar, lo primero, lo suficientemente sencilla para que sea entendida por el público al que va dirigida sin caer en tópicos o tan simplificadas que provoque rechazo por no tratar de forma inteligente a nuestro potencial consumidor. Así mismo la imagen debe ser coherente y lógica en la promesa de beneficios… si no lo resultara, igualmente provocaría rechazo por inalcanzable o ilógica. Y, por último, hemos hecho referencia a la ejecución, porque sin duda alguna, esta debe ser nuestro pilar durante todo el trabajo: una mala composición, fallos de enfoque, color, iluminación, etc… provocan que el mensaje no resulte creíble y nos alejen de nuestro principal objetivo, que es la venta de la marca.
En fin… todo esto viene a colación de un workshop que tuve oportunidad de disfrutar (nunca mejor dicho) hace poco tiempo. A continuación expongo alguna fotos tomadas en el mismo, con más detalles sobre organizadores y modelos.
En la imagen superior, una de las fotografías tomadas por mí y posteriormente retocada.
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